Para disfrutar al máximo de las frutas de Naranjamanía, les damos unos consejos útiles con el fin de hacer que usted aproveche todo el valor nutricional de las naranjas, mandarinas y caquis.
El zumo de naranja es considerado un excelente alimento funcional. Ayuda a los trastornos digestivos, jaquecas o procesos reumáticos. Las vitaminas y los minerales que contienen lo hace un gran aliado contra el estrés y la depresión. Entre estos minerales destacan el calcio, fósforo, hierro, magnesio y potasio. De todas las frutas, la naranja, la mandarina y el limón son las que más cantidad de Calcio contienen.
El ácido cítrico, la vitamina que la caracteriza, es un oxidante, depurativo, desinfectante y microbicida, estímula la eliminación de todas las sustancias que no se han metabolizado y que reposan en los distintos órganos.
La cantidad de vitamina C que necesita el organismo diriamente se obtiene bebiendo un poco más de medio vaso de zumo de naranja. Las naranjas contienen 40-50% de zumo; 20-40% corteza y 20-35% de pulpa y de semillas. Lo ideal es beberlo en ayunas y entre las comidas (nunca después de éstas). Es muy importante consumirlo recién hecho, lo más fresco posible, pues de lo contrario pierde muchas de sus cualidades.
Sus otras vitaminas son; A, B1 y B2. El zumo de naranja juega un papel importante en la reducción de riesgo de padecer cáncer y enfermedades del corazón. En las naranjas maduras la mayor parte del ácido ha sido transformado en azúcar de fácil digestión.
Se puede consumir sola o con otras frutas dulces (fresas, manzanas, etc.), también desecadas (dátiles, uvas pasas, higos secos, etc.) en forma de macedonias o ensaladas de frutas. Sobre todo al comienzo de las comidas o como comida única.
Para ello después de peladas se cortan en rodajas finas, o bien se desgajan. Se aliña luego con miel, azúcar moreno o el propio jugo de la naranja. A veces también con nata batida. Una deliciosa combinación son las fresas troceadas mezcladas con zumo de naranja y miel o azúcar.
La naranja va muy bien con la yema de huevo y con los derivados lácteos: nata líquida, yoghurt, queso fresco, requesón y natillas. Sin embargo la naranja no es aconsejable mezclarla con las verduras, las proteínas concentradas (carnes, pescados, legumbres, leche, etc...), los frutos secos, los aceites y otras grasas (mantequilla, chocolate, etc...)
En estos casos vale más tomarla antes de estas comidas, como aperitivo, o hacer una comida completa con naranjas (sobre todo el desayuno, la merienda o la cena).