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La Naranja tiene diversos usos medicinales y terapéuticos:

 
 
Embarazo arriba
El zumo de naranja es muy conveniente para la embarazada. Combaten el estreñimiento, las naúseas y, además, por su aportación en vitaminas y minerales (sobre todo calcio) fortalecen al feto.
 
 
Bebés y Lactancia arriba
Para que soporten fácilmente la lactancia artificial se les da un poco (2 ó 3 cucharitas) de zumo de naranja cada día. De esta forma se previene la avitaminosis y se suplen las deficiencias de la leche artificial. También con la lactancia materna es aconsejable el zumo de naranja.

Como el ácido de la naranja al mezclarse con la leche puede originar trastornos, se le dará el zumo media hora antes de la tetada o del biberón. De este modo el jugo sale del estómago y no se mezcla con la tetada anterior o posterior.

Para el destete es aconsejable darles en el biberón zumo de naranjas o de mandarinas, solo o rebajado con agua, finamente colado y endulzado con miel de abejas. Se les puede dar, además, una papilla de plátanos (bien maduros) chafados o aplastados con jugo de naranjas.
 
 
Puérparas arriba

En los partos queda siempre una marcada tendencia al estreñimiento, y tanto más cuanta mayor tendencia natural hacia éste haya en la mujer. Pero no solo eso, sino que siempre, en esos momentos, suele haber algo de fiebre, motivada por los fenómenos propios del parto. En tales casos el zumo de naranja, sin otra clase de alimento (tomado solo), obra de modo especial contra el estreñimiento, favoreciendo la normalidad intestinal. A su vez, la naranja tiende a rebajar algo la fiebre cuando ésta se manifiesta.

Pero el poder trofoterápico de la naranja tiene todavía en esto un mayor y mejor papel. Se trata del gran poder, hemostático primero y cicatrizante después, que el zumo de naranja demuestra en estos casos, acelerando seriamente la cicatrización de los desgarros propios y normales del alumbramiento.

 
 
Hemorragias y Heridas arriba

Y es que debido al efecto protector vascular de la vitamina C y la hesperidina, el zumo de naranja es un estupendo cicatrizante y antihemorrágico.

En efecto, uno de los mejores alimentos cuando hay tendencia a las hemorragias es la naranja. Además, cuando hay desgarros internos obra de manera muy especial en su cicatrización. Su efecto, en este sentido, se nota en grado sumo cuando se trata de cicatrizaciones cutáneas en general. También en las úlceras del estómago y del intestino, e incluso en las del pulmón.

Cuando se vaya a ser sometido a una operación quirúrgica se recomienda siempre hacer un gran consumo de naranjas varios días antes y después de la misma. De esta forma la cicatrización de los tejidos cortados se efectúa de modo maravilloso.

Son conocidas las curas de naranjas que realizan algunos cirujanos, sobre todo en Norteamérica, de cara a preparar a sus pacientes a intervenciones quirúrgicas, sobre todo a los que sufren de insuficiencia hepática. Así, en los días anteriores a la operación, les dan abundantes cantidades de zumo de naranja con agua, con lo que evitan las graves acidosis postanestésicas por insuficiencia aguda del hígado.

 
 
Acción cardíaca arriba

Por su riqueza en minerales, sobre todo el potasio y el magnesio, y por su poder fluidificante de la sangre, el zumo de naranja es muy recomendable en las enfermedades del corazón.

 
 
Antianémico arriba

Con el zumo de naranja se puede preparar un tónico antianémico de efectos maravillosos cuando se prepara y toma adecuadamente, sobre todo para los niños.

Se bate bien una yema cruda de huevo, se le adiciona el zumo de una o dos naranjas, según tamaño, y se añaden 30 gotas de zumo de limón, mezclándolo bien todo. Se templa en invierno y se sirve frío en verano, tomándolo a sorbos en ayunas, una hora antes del desayuno. Sobre todo para niños o niñas pobres de sangre se les debe dar durante una buena temporada. Obra maravillosamente, y lo mismo sucede si se trata de personas mayores. Si es para niños muy pequeños se pone menos jugo y solamente media yema de huevo.

 
 
Laxante arriba

Tomando el jugo de naranja en ayunas, a primera hora, es cuando actúa de forma más estimulante sobre el hígado y, por tanto, su efecto laxante es más pronunciado. Si se bebe el zumo frío el efecto es aún mayor.

En casos de estreñimiento severo existe una fórmula de éxito casi seguro para conseguir la evacuación. Consiste en tomar por la mañana en ayunas un vaso lleno en sus 3/4 partes de zumo de naranjas (frías), al que se le añadirá agua fría, una cucharada de aceite de oliva virgen y una o dos ciruelas pasas rayadas.

 
 
Febrífugo arriba

El jugo de naranjas, tomado en gran cantidad y sin ingerir ningún otro alimento (y menos si es sólido), es una medicina muy especial para la fiebre.
Limpia el aparato digestivo, incrementa la diuresis y baja la temperatura.
Como en todo caso de fiebre aumenta el estreñimiento es muy necesario el jugo de naranja, que sirve de elemento laxante.

Además, el ácido cítrico actúa sobre la fiebre reduciéndola, por lo que si la naranja tiene mayor acidez tanto mejor para estos casos.
Comoquiera que cuando hay fiebre no se deben comer alimentos sólidos, salvo en casos excepcionales, el jugo de naranja bebido entona el organismo, corrige la sed, fluidifica la sangre, limpia el intestino y rebaja la fiebre.

El zumo de naranja es un valioso recurso en la alimentación de los niños con procesos febriles eruptivos: sarampión, escarlatina, varicela, etc., en los que puede ser alimento exclusivo en los primeros días del proceso.

 
 
Litiasis (Piedras en vesícula o en vejiga) arriba

Una buena dieta de naranjas, sobre todo el jugo dos o tres veces al día, media o una hora antes de las comidas, detiene el desarrollo de los cálculos, los va reduciendo y termina por excretarlos por las vías normales de la región donde se hallen.

Para expulsar los cálculos de vesícula es clásico el procedimiento de mezclar el zumo de un limón con una cucharada de aceite de oliva. Se mezclan bien en un vaso y se toma todas las mañanas en ayunas. La única contraindicación a este procedimiento son los cálculos demasiado grandes o de aristas cortantes, en cuyo caso no debemos realizarlo.

 
 
Enfermedades renales agudas y crónicas arriba

El jugo de la naranja, debido a su contenido en potasio, tiene marcadas propiedades diuréticas, siendo un gran colaborador de las funciones renales, especialmente cuando éstas están comprometidas por un proceso inflamatorio (nefritis) agudo o crónico. Además, no perjudica en nada, pues no fuerza al riñón, sino que obra en armonía con él. Lo mismo puede decirse del zumo de pomelo.

 
 
Enfermedades del aparato respiratorio arriba

El zumo de naranja limpia y fluidifica la sangre, descongestiona los pulmones y los fortifica. Es muy útil en el asma, la tos, la gripe e incluso en la tuberculosis. Su contenido en calcio facilita la curación de las úlceras pulmonares de los tuberculosos.

Tomando el zumo de 6 ó 7 naranjas cada mañana, con un poco de zumo de uvas sin alcohol, o bien con agua, o el zumo de naranja puro, es lo mejor para fluidificar y eliminar flemas de los bronquios, pulmones y garganta.

Como remedio para la gripe y los resfriados en general es recomendable prescribir a los enfermos las naranjas como único alimento durante dos o más días, con lo que la curación del proceso se acelera. Como decía Marañón: "Comiendo seis naranjas diarias practicamos la profilaxis más eficaz contra la gripe".

En cuanto al asma, vale la pena someterse una temporada larga a una dieta de naranjas. En una semana, o a lo sumo en quince días, de dieta absoluta de zumo de naranjas (3 ó 4 kilos diarios), se alivia el asma, por rebelde que sea el caso y en cualquier aspecto que se presente. Con la toma de un vaso o dos de zumo de naranjas cada hora la mejoría es radical, y si se quiere hacer más enérgica, se le añadirá un poquito de zumo de limón. Ahora bien, para que esta cura de el resultado apetecido, debe practicarse sin aditamento alguno de sustancias cárneas (carnes y pescados), ni tomando tampoco leche, pan, arroz, patatas ni huevos.

 
 
Hiperclorhidria (Acidez estomacal) arriba

Para tratar esta dolencia con zumo de naranjas debemos proceder con mucha lentitud y precaución, adaptando poco a poco el estómago a pequeñas dosis de zumo e ir aumentando media o una naranja cada día. Ensalivar y saborear bien el zumo, porque así es mayor su acción neutralizante sobre el ácido clorhídrico. Con este método, aplicado con inteligencia y voluntad, a los tres meses, si no antes, estará vencida la hiperclorhidria.

Debemos tener en cuenta que los ácidos de la naranja al llegar al aparato digestivo son desdoblados en agua y anhídrido carbónico, que unido a los cationes potasio, sodio, calcio, etc. forma carbonatos y bicarbonatos que contribuyen a alcalinizar el contenido gástrico y la sangre.

No obstante esta neutralización está condicionada por la salud del individuo y por la cantidad de ácidos que ingiera. En sujetos débiles (niños frágiles, ancianos, adultos desmineralizados, ...) esta conversión puede no ser completa y llegar a ocasionar cierta acidificación sistémica y desmineralización.

 
 
Hipoglucemia y Diabetes arriba

El zumo de naranja está muy indicado en el descenso de azucar en la sangre, la llamada hipoglucemia. El afamado doctor Marañón se expresaba así: "Es difícil comprender como la relativamente pequeña cantidad de azúcar que una naranja contiene puede remediar con tanta rapidez y energía el profundo descenso del azúcar de la sangre. Podríamos aquí poner en el haber de dicha fruta algún poder, aún desconocido, que se añadiría al que puede achacarse estrictamente a su dulzura".

Sin embargo, es curioso y paradójico que al mismo tiempo esta fruta no está contraindicada en los diabéticos, y que incluso algunos naturistas la utilizen como remedio eficaz para esta enfermedad.

 
 
Empacho (indigestión) arriba

Si padece un empacho (indigestión), con síntomas tales como lengua pastosa, mal sabor de boca, mareos, naúseas, tal vez vómitos, dolor de cabeza, etc... es posible que sea víctima de una indigestión, debido al abuso de alimentos inadecuados o de malas combinaciones. En estos casos nada mejor que suspender toda alimentación, aplicar calor sobre el vientre y beber el zumo de dos o tres naranjas cada dos horas (es mucho más eficaz la reacción curativa si se añaden una o dos cucharadas de jugo de limón cada vez). El zumo se puede tomar solo o con agua.

No debemos tener recelo ante las naranjas. Si el paciente vomita después de beber la primera o la segunda toma no hay que alarmarse. Dejamos que descanse, y después se le hacen tomar algunos sorbos de agua. Seguimos luego con las tomas de zumo de naranja, solo o mezclado con un poco de limón. Si el paciente tiene fiebre y dolor de cabeza, es conveniente aplicar compresas de agua fresca en la frente.

Finalmente decir que un régimen exclusivamente a base de naranjas durante 24 horas es excelente después de unos días de comidas copiosas.

 
 
Preventivo del cáncer arriba

Recientemente se ha descubierto que quien come cítricos tiene menos posibilidades de contraer tumores malignos. El llamativo descubrimiento lo ha sacado a la luz el profesor Elio Riboli, un investigador italiano que trabaja en la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer, de Lyon (Francia). Se ha llegado a la conclusión de que no es la vitamina C la que frena la aparición de tumores sino otras sustancias que contiene la naranja. Hay algunas familias de sustancias químicas, un verdadero cóctel natural, que reducen notablemente los riesgos de tumores en la cavidad oral, en la faringe, laringe, esófago, estómago y colon. En países donde el consumo de cítricos es más alto la población padece un 60 % menos de tumores de este tipo que en otros lugares.